viernes, 21 de diciembre de 2007

Mudanza.

Hace poco me mudé a un apartamento small divino de la muerte. Lo mejor que tenía era el fronti: un primer plano, además de sugerente, de mi imagen virtual. Arrolladora. Esa es la palabra. Fue tal la fiesta que se montó que acabé perdiendo la llave de la que iba a ser mi futura casa. De nada me sirvió buscar ni tocarle al vecino para que me dejara saltar por el balcón y así entrar en el salón de la mía. Estuve vagabundeando un par de días hasta que Chari, mi encantadora vecina, me dijo: "Tú lo que tienes que hacer es mandar por saco a esa casa de mierda y hacerte con otra; venga, vístete que vamos a por otra". Dicho y hecho. Conseguimos ésta por un buen precio, eso sí, después de regatear lo suyo por la misma. No me desagrada, pero... echo de menos la zona antigua, aquí me no llego a encontrarme. Pero todo se andará.
Así que -por si acaso- esta vez no pienso organizar ninguna fiesta, al menos de momento, luego... quién sabe.

1 comentario:

francisco m. ortega dijo...

Con lo cara que está la vivienda. Otra vez que estrenes casa lo primero que metas sea aceite y sal para que no te pierdan la llave.